miércoles, 11 de marzo de 2009

Love & Music Religion

NO LINE ON THE HORIZON




Si la música es la religión.


La guitarra de The Edge es la catedral


y las cuerdas del bajo de Adam Clayton son la biblia.




Es el sabor que me deja después de escuchar el nuevo álbum de U2.




U2 es uno de esos entes raros, que en la cima de fama y de la genialidad artística de repente padece de un lapsus que termina en un Alzhaimer creativo con producciones mediocres como How to dismantle an atomic bomb y su gira Vertigo Tour.




Parece ser que el Alzhaimer borró de la memoria (por el momento) el Alzhaimer creativo. Escuchar No Line on the Horizon es una invitación a escuchar el mejor álbum de la banda como lo fueron Achtung Baby (1991), Zooropa (1993) y su mejor gira Zoo TV .




La portada del disco es falsa. Por falsa no significa apócrifa, sino lo falso recae en lo poco llamativo, a simple vista, que una vez observándola se transforma en una imagen enigmática de la creación de Hiroshi Sugimoto. Parecen juntarse el cielo y la tierra como lo sugiere la definición de horizonte. Son uno mismo. Sin linea (en el horizonte) no existen las fronteras y todos somos uno mismo, una misma imagen conjugada.




El disco fue grabado en tierras marroquíes. Dada su cercanía con la Europa cristiana, el álbum ofrece un sonido con colores árabes plasmadas sobre lienzos flamencos. La voz de Bono regresa con un aplomo que se había perdido.




La canción Moment of Surrender además de un letra pura, posee un sonido que hace creer que la música es una religión y bajo las cuerdas del bajo de Adam Clayton están las líneas de la nueva biblia de esta iglesia. Es una iglesia universal que integra el todo bajo una catedral edificada en la guitarra de The Edge.




Bono nació "para cantarte a ti", es lo que se escucha en Magnificent, desde el primer llanto hasta el último alarido. Parece evocar a Cosmic Dancer de T-Rex (1971), donde se alcanzaba a escuchar que Marc Bolan nació bailando y morirá bailando.




La mejor canción es Breathe. Un tributo al dios Bob Dylan. Con un sonido ancestral, común en todo el álbum, no pierde lo místico de origen y lo actual.


El resultado final es una Iglesia, un templo, una catedral que abre sus puertas en cada acorde de la guitarra de The Edge; una nueva biblia que emana de las cuerdas del bajo de Adam Clayton y nuevos evangelios, "solo para ti", de la voz de Bono.
A HUEVO, hay que celebrar este nuevo album. Ante la escasez de buenas noticias desde que comenzó el año.

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