El calentamiento global culpa de los extraterrestres.
Como el que título parece algo humorístico, fumado y loco. Quiero aclarar que estoy totalmente desintoxicado y libre de drogas. Esta genialidad es producto de la mente de Michael Chrichton, el autor de Jurassic Park, en una conferencia ofrecida el 17 de enero del 2003 en el Caltech Michelin Lecture. Es el momento ideal para hacer una pequeña reseña de sus ideas ahora que ya pasó el furor hace dos fines de semanas de darle un respiro al planeta.
Con esta conferencia no se pretendió que la gente dejara de creer en El Calentamiento Global o en los extraterrestres. En su lugar, se discutieron muchas creencias ampliamente publicitadas y se hace notar la verdadera crisis, implícita en asuntos como los ambientales, en la nula relación de la ciencia pura con las políticas públicas.
Para mi solo y solo la ciencia representa la única esperanza para la humanidad, totalmente alejada de dogmas y fanatismos absurdos llevados a una cruz de una representación popular. Tales fanatismos no son ciencia, son política impregnada de rollo en un mundo de odio, miedo y control. En contraste, la ciencia tiene valores totalmente diferentes, una visión internacional, forja amistades y relaciones alentando el hábito del pensamiento, además, conduce a un nuevo conocimiento.
Así como se consideraba imposible hace 40 años los actuales frutos de la ciencia como la simplificación en la vida con la innovación en comunicaciones móbiles y a través de redes, o el aumento de la expectativa de vida mediante nuevos fármacos, tratamientos y cultura de la salud. También es imposible en estos días suponer que la ciencia desaparecerá la maldad del pensamiento humano.
LOS 60'S
Hacia 1960 un joven astrofísico Frank Drake, que laboró en el Observatorio Nacional de Radio Astronomía, llevo acabo un proyecto con el fin de buscar señales extraterrestres. Dicho proyecto se llamaría Ozma, de ahí formuló la siguiente ecuación:
N=n*fp ne fl fi fc fL
donde:
n es el número de estrellas en la Vía Láctea.
fp es la fracción de las mismas con planetas.
ne es el número de planetas por estrella capaz de mantener vida.
fl es la fracción de planetas donde la vida se desarrolla.
fi es la fracción de los mismos donde evoluciona vida inteligente.
fc es la fracción de las especies inteligentes que se comunica.
fL es la fracción de la vida del planeta durante la que vive la civilización que en él vive se comunica.
Parece ser una ecuación sería. Lamentablemente multivariable, no se conocen ninguno de los términos y no podrían ser estimados. Para poder emplearla tendríamos que suponer los valores de cada término lo cual nos lleva a simples prejuicios. Por lo tanto, la ecuación de Drake puede significar cualquier cosa, no significa nada. No puede ser probada, ni ensayada. Entonces su ecuación, teoría o ley es como una ley religiosa.
La fé es definida como la firme creencia en algo para la cual no hay pruebas. La creencia de que Dios hizo el universo en 6 días es materia de fe. La creencia de que el Corán o la Biblia son la palabra de Dios es materia de fé. La creencia de que hay otras formas de vida en el universo es materia de fé. No hay ninguna traza de evidencia de vida fuera de nuestra planeta en más de 40 años de investigación seria.
LOS 70'S: invierno nuclear.

En 1975 la Academia Nacional de Ciencia informó sobre los probables efectos de la detonación de armas nucleares, detallaba que los efectos del polvo radioactivo no serían de gran riesgo. En 1978 se emitió un informe sobre Los efectos de la guerra nuclear y declaró que podría haber consecuencias adversas irreversibles. Dado que los conocimientos en materia de física nuclear eran póbremente comprendidos, el informe declaró que no era posible estimar una tasa de daños.
Tres años más tarde, la Academia de Ciencias de Suecia comisionó un informe titulado La atmósfera después de una guerra nuclear: oscuridad a mediodía que intentaba cuantificar el efecto del humo de los bosques y ciudades ardiendo a causa de las detonaciones. Se especulaba que habría tanto humo que mas de la mitad del hemisferio norte estaría cubierto por una gran nube que haría nulo el proceso de la fotosíntesis.
Al año siguiente aparece el informe TTAPS, que incluyo a personalidades como Carl Sagan. Y apareció en la revista Science bajo el título: El invierno nuclear: consecuencias globales de múltiples explosiones atómicas. Este informe ganó mas credibilidad al cuantificar de manera computarizada los efectos atmosféricos. De nuevo otra ecuación:
Ds = Wn Ws Wh Tf Tb Pt Pr Pe… etc
(La cantidad de polvo troposférico = número de cabezas nucleares x tamaño de las cabezas x altura de la detonación x inflamabilidad de los blancos x duración del incendio del blanco x partículas ingresadas a la atmósfera x reflectividad de las partículas x duración de las partículas... y así hasta el infinito.)
Lo mismo ninguna de la variables puede ser determinada. De acuerdo con Sagan, en un intercambio de detonaciones, alrededor de 5 mil mega tones, serían suficiente para descender la temperatura global 35ºC con una duración de 3 meses. De hecho, las erupciones colosales conocidas cambian la temperatura entre 1.5 y 2 ºC. Las edades de hielo cambiaron la temperatura en 10ºC.
Aquí ya no tiene cabida el tema de fe sino la campaña mediática. Con datos conocidos y prácticamente irrefutables se orquesta una campaña de miedo que tentadoramente se cree asumir como verdad. Esa mamada del invierno nuclear fue hecha con mala ciencia con fines políticos. La idea se fue desvaneciendo poco a poco hasta que en 1991 con los incendios de los pozos de Kuwait, Sagan anunció en el programa Nightline, que el efecto provocado por esos incendios sería similar al invierno nuclear y equivaldría a por lo menos un año sin verano en el planeta. Nada de eso paso.
No existe el consenso en la ciencia. Si es consenso, no es ciencia. Si es ciencia, no es consenso.
En el siglo XVIII, el mayor asesino de mujeres era la fiebre puerperal, que sobreviene después del parto. En 1795, Alexander Gordon, de Aberdeen, sugirió que las fiebres eran procesos infecciosos, y que él podía curarlas. El consenso dijo no. En 1843, Oliver Wendell Holmes afirmó que la fiebre puerperal era contagiosa, y presentó pruebas convincentes. El consenso dijo no. En 1849, Semmelweiss demostró que las técnicas sanitarias habían eliminado virtualmente a la fiebre puerperal en los hospitales bajo su gerencia. El consenso dijo que era un judío, lo ignoró, y lo echaron de su puesto. En verdad, no hubo un acuerdo general sobre la fiebre puerperal hasta comienzos del siglo XX. Así, el consenso tardó 125 años para llegar a la conclusión correcta a pesar de los esfuerzos de prominentes "escépticos" de todas partes del mundo, escépticos que fueron despreciados e ignorados.
La lección es que con un hombre atractivo frente a cámaras y micrófonos, una fuerte posición política y una agresiva campaña de medios, cualquier pendejada como un respiro al planeta o como lo fue el invierno nuclear nadie osará criticarla. Tales teorías se formularían en hechos o edictos. ¿Palabra de Dios?
CALENTACIÓN GLOBAL.
En 1993 la EPA anunció que el consumo pasivo de tabaco era "responsable de aproximadamente 300.000 cánceres anuales en adultos no fumadores", y que "perjudica la salud respiratoria de cientos de miles de personas".

En un panfleto de 1994, la EPA dijo que los once estudios en los que había basado su decisión no eran en sí mismos concluyentes, y que colectivamente entre ellos le habían asignado al consumo pasivo de tabaco un factor de riesgo de 1,19 (un factor de riesgo inferior a 3.0 es demasiado pequeño para que la EPA tome alguna acción). Dado que no había ninguna asociación estadística en los límites del 95% de confianza, la EPA redujo los límites al 90%. Entonces, gracias a esta maniobra burocrática, clasificaron al consumo pasivo de tabaco como un cancerígeno Grupo A.
Esto era abiertamente un fraude científico, pero formó las bases para las prohibiciones de fumar en restaurantes, oficinas y aeropuertos. California prohibió fumar en público en 1995. Muy pronto, ningún reclamo fue demasiado extremo.
Esto era abiertamente un fraude científico, pero formó las bases para las prohibiciones de fumar en restaurantes, oficinas y aeropuertos. California prohibió fumar en público en 1995. Muy pronto, ningún reclamo fue demasiado extremo.
Mientras tanto, estudios cada vez más grandes fracasaban en confirmar cualquier asociación entre respirar el mal oliente humo del cigarro y el cáncer. Un gran estudio de la Organización Mundial de la Salud, hecho en siete países en 1998, no encontró asociación ninguna. Como tampoco lo han hecho subsecuentes estudios bien controlados, según mi conocimiento. Y sin embargo leemos ahora, por ejemplo, que la inhalación pasiva de humo de tabaco causa cáncer de mama. Ya en esas podemos decir lo que se te inchen las pelotas sobre el fumador pasivo.
Como con el invierno nuclear, la mala ciencia es usada para promover lo que la mayor parte de la gente consideraría buena política. No quiero gente fumando a mi alrededor. De manera que, ¿quién hablará en contra de la prohibición del cigarrillo? Nadie. Y si lo hace, pinche inconsciente que contamina el aire de los demás. Pero la verdad es que ahora tenemos una política social apoyada sobre la más grosera de las supersticiones. Y se escucha bonito: consciencia ecológica.
Como lo ha sido en los casos citados líneas arriba, la calentación global como la denominan hasta los mas fervientes iletrados fans, da brillo a evidencias inciertas en el apuro por lograr políticas que salten por encima de las evidencias y por obtener los riquísimos subsidios para sustentar tales políticas.
De nuevo se invoca a modelos computarizados para añadirles credibilidad a las conclusiones.
Nadie cree en una predicción del tiempo con doce horas de antelación. ¿Y se nos pide que creamos en una predicción que se interna 100 años en el futuro? ¿Y que hagamos inversiones basadas en esas predicciones?
El clima puede ser un sistema caótico. Nadie está seguro. Pero aún si los modelos fuesen correctos científicamente, jamás podrán incluir la sociología. Predecir cualquier cosa a cien años vista es simplemente absurdo.
Por ejemplo, pensando en la gente de la ciudad en 1900. Si ellos se hubieran preocupado acerca de la gente del año 2000, ¿de qué podrían haberse preocupado? Probablemente, lo que se preguntaría es de dónde conseguiríamos caballos suficientes. Y lo que haríamos con tanto caca de caballo. Si la polución equina era mala en 1900, piense en lo malo que sería cien años después, con tanta gente usando caballos.
El clima puede ser un sistema caótico. Nadie está seguro. Pero aún si los modelos fuesen correctos científicamente, jamás podrán incluir la sociología. Predecir cualquier cosa a cien años vista es simplemente absurdo.
Por ejemplo, pensando en la gente de la ciudad en 1900. Si ellos se hubieran preocupado acerca de la gente del año 2000, ¿de qué podrían haberse preocupado? Probablemente, lo que se preguntaría es de dónde conseguiríamos caballos suficientes. Y lo que haríamos con tanto caca de caballo. Si la polución equina era mala en 1900, piense en lo malo que sería cien años después, con tanta gente usando caballos.
A HUEVO, a los pocos años, nadie más usaba caballos, excepto como deporte. Y en el 2000, Francia estaba obteniendo el 80% de su electricidad de una forma de energía que era desconocida en 1900. La gente de 1900 ni siquiera sabía lo que era el átomo. No conocían su estructura.
NO MAMEN, y ahora dicen que pueden predecir el mundo de 2100. ¿Vale la pena pensar en ello?. Nuestros modelos simplemente transportan nuestro presente al futuro. Están destinados a equivocarse. Cualquiera que lo piense un poco se da cuenta de eso.
En estos temas ambientales una vez mas la ciencia y la política se han mezclado. Es posible para un observador imparcial hacer serias preguntas sobre la conducción de las investigaciones en el calentamiento global, tales como si estamos dando los pasos apropiados para mejorar la calidad de nuestros registros de datos observados, si estamos obteniendo sistemáticamente la información que clarificará las incertidumbres existentes o si tenemos un buen y desinteresado mecanismo para dirigir alguna investigación.
Del invierno nuclear pasando por el fumador pasivo hasta el calentamiento global se puede asegurar para el futuro más problemas de políticas públicas y apasionamiento con un fervor religioso por parte de la población.
Recientemente el estadístico danés Björn Lomborg publicó un libro llamado El Ecologista Escéptico. En la literatura profesional han habido quejas de que Lomborg no tiene estatura a causa de que no es un científico especializado en ciencias de la tierra. Su editor, Cambridge University Press, fue atacado sin piedad alguna con el argumento de que todos los buenos científicos deberían evitar la editorial.
El libro pasó la revisión de tres científicos de la tierra en ambos lados del Atlántico, y todos recomendaron su publicación. Pero, ¿qué hacen los científicos atacando una imprenta? ¿Es el nuevo Santo Oficio proveniente de los científicos?
El Scientific American atacó a Lomborg usando una comparación de sus afirmaciones con una negación del Holocausto. El asunto fue descrito como "La ciencia se defiende a si misma del Ecologista Escéptico".¿Realmente tiene que defenderse la ciencia a si misma? ¿Qué no existe la comprobación y experimentación para reafirmar o refutar teorías?
Lomborg ha sido acusado de herejía. Por eso ninguno de sus críticos tiene que sustanciar sus ataques en detalle. Por eso los hechos no tienen importancia. Por eso pueden atacarlo de la manera más viciosa en términos personales. Es un hereje. El Scientific American vestido con el ropaje de la Madre Iglesia.
El Scientific American atacó a Lomborg usando una comparación de sus afirmaciones con una negación del Holocausto. El asunto fue descrito como "La ciencia se defiende a si misma del Ecologista Escéptico".¿Realmente tiene que defenderse la ciencia a si misma? ¿Qué no existe la comprobación y experimentación para reafirmar o refutar teorías?
Lomborg ha sido acusado de herejía. Por eso ninguno de sus críticos tiene que sustanciar sus ataques en detalle. Por eso los hechos no tienen importancia. Por eso pueden atacarlo de la manera más viciosa en términos personales. Es un hereje. El Scientific American vestido con el ropaje de la Madre Iglesia.
En conclusión si pensaban que se argumentarían supuestas teorías del calentamiento global atribuidas a entidades extraterrestres, la idea es tan estúpida como la relación entre política y ciencia, el nuevo fanatismo religioso en pro de la ecología, las ideas vertidas en campañas mediáticas sobre el cambio climático que se ostentan como verdades irrefutables.
Seguramente al llegar a estas líneas existirá un sentimiento que se resume en la frase ¡Que poca madre!, con la idea de encontrar pruebas a tan fumada teoría de los extraterrestres. Ese sentimiento lo siento yo al escuchar ideas tan contradictorias y estúpidas en ocasiones, que culminan como hace semanas en la dictadura del respiro al planeta.








