Recientemente se ha iniciado una forma de divertirse a través del telefono móvil o de algún gadget con acceso a una red inalámbrica: fotografiarse desnudos y enviar las imágenes mediante mensajes sms o blutooth. Es una tendencia conocida como sexting.
Este fenómeno mezcla dos factores explosivos: adolescentes calenturientos y tecnología, y que ha puesto en la mira una cuestión legal sobre si es una simple travesura, calentura o una nueva forma de distribución de pornografía infantil.
Los jóvenes se fotografían parcial o totalmente desnudos o se toman video masturbándose o incluso teniendo relaciones con alguien más. Este material es enviado a sus amigos más cercanos. El problema viene cuando pasa el límite de la broma calenturienta a la humillación.
En el terreno legal este fenómeno es completamente nuevo, de ahí el gran número de lagunas. El dilema al que se enfrentan las autoridades es en determinar quien es el responsable cuando el envío del material es sin consentimiento del afectado.
En Seatle, Washignton los padres de una joven de 16 años han emprendido una batalla legal después de que se difundiera en todo el colegio donde estudia fotos que hizo su hija y su mejor amiga en la ducha. Al parecer no había intención en difundirlas. Las comenzaron a circular entre los estudiantes hasta que el director del centro educativo recibió un sobre con unas copias, lo cual les valió a las adolescentes una suspensión y expulsión del equipo de animadoras.
Algunas autoridades han advertido que quien reciba fotos o material de este tipo puede afrontar cargos por estar en posesión de material obsceno y pornografía infantil.
Esta práctica, cada vez mas extendida, preocupa a padres y educadores, ya que muchas veces del móvil el material salta a la red donde son colocadas en redes sociales o páginas web o ftp's.
Mientras sea por diversión o travesura inocente parece que no afecta a nadie. Pero cuando los expuestos son realmente humillados puede crearse un polvorín, que puede perseguirlos por años y desencadenar algún tipo de conducta violenta.
Aquí en la llamada capital en movimiento, la ciudad de México, no existe alguna ley o norma para este tipo de travesura. Para prueba: algunas denuncias de mujeres que abordan el sistema de transporte colectivo Metro en donde vía celular a través de la tecnología bluetooth son contactadas y hasta molestadas con mensajes e imágenes ofensivas. En el terreno del anonimato no hay a quién señalar ante la autoridad. Solo queda en un mal rato sin afectar la integridad.
Cabe aclarar que la imagen que se muestra a continuación es parte de una secuencia de fotogramas de un video que recibí vía bluetooth mientras me desplazaba a mi destino a través del Metrobus de la Ciudad. Como travesura o forma de llamar la atención no hay PEX. Pero es una llamada de atención ante el extremo que puede llevar esta práctica.

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