lunes, 16 de febrero de 2009

Weekend nice & Coraline


Un fin de semana más, pero no por eso similar a los anteriores. Un sábado 14 de febrero, resguardo del amor en tiempos de crisis con el regalo más preciado, original y caro. Por otro lado, un domingo 15 con una temperatura prácticamente veraniega de 28º C ideal para ir al cine.

Comencé por un sábado tranquilo emocionalmente, mas no así en la forma de desplazarse en esta ciudad. Inusual tráfico en las calles. ¿Manifesación?, ¿bloqueo?, ¿otra mamada de la secta del Peje?, algo parecido. El zócalo sin duda abarrotado para romper el record guinness del mayor número de besos. Esperaría que tambien se rompa el record de mayor número de casos de herpes o de fuego labial. A pesar del caos habitual, fue un sábado genial. Fue pretexto ideal para deleitarse en una rica plática con un buen amigo, bastante guapo, que hace mucho tiempo no tenía el placer de verlo en persona y de rondar por los pasillos de Plaza Universidad mientras me entretenía y reconfortaba con su presencia.


Con los más de 28ºC en domingo, nada mejor que ir por algo refrescante al paladar y a la vista. El paladar se reanimó con una rica nieve y la vista con una excelente película: Coraline.


Coraline es una novela, del escritor británico Neil Gaiman, que mezcla la fantasia y el horror en una fría comparación con Alicia en el país de la Maravillas (no la versión de Disney) de Lewis Carroll debido a su surrealismo y trama basado en una realidad alternativa. Fue adaptada al cine por Henry Selick.


La historia nos introduce a la vida de una adolescente (ser vertebrado que adolesce) que se cambia a un nuevo apartamento con su familia, en donde Coraline descubre una puerta secreta que es la entrada al mundo paralelo, que le da su parecido con Alicia en el país de las maravillas, el cuál es la misma casa pero con unos padres mas condescendientes, amables, cariñosos y concentidores a diferencia de los padres y mundo reales que reflejan todo lo contrario.


Una lectura del refrán multicitado "no todo lo que brilla es oro" en un discurso complejo, apto para menores de edad con la debida asesoría de un adulto-niño arriba de 30 años.


Henry Selick, productor de "El extraño mundo de Jack", traslada esta novela a una especie de animación conocida como stop motion y generada en parte por computadora que resulta en un trabajo visualmente atractivo. La cinta llegá a inmiscuir a su público en el terror de tener todos los deseos cumplidos a costa de algún precio. El discurso de la película es contundente; se debe tener mucho cuidado con lo que se desea.

Todos llegamos a un punto en el cual vivimos y reflexionamos la realidad tal como es o el mundo alterno "con ojos de botón". Cuando uno dice si al poder mueres, vender tu alma al diablo y las cosas y todo aquello que es deseable o aspiracional deben de costarte, como coloquialmente se acentúa, un huevo o tal vez los dos sería las lecturas idóneas a la trama.


La película retoma muchos terrores, olvidados en películas del mismo género de manufactura reciente. Tiene su aderezo de elementos propios de Stephen King y Wes Craven con Nightmare on Elm Street.


En cartelera, esta gloria de película se encuentra en tres versiones: original subtitulado con la voz de Dakota Fanning, en español con el doblaje de Ximena Sariñana y en 3D.


En estos días que el cine está tan caro esta es una excelente opción en historia, adaptación y animación. A diferencia del ráquitico, pauperrimo y miserable esfuerzo de animación made in Mexico del Agente 00 P2. Una mierda existencial.




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